Sobre mí
Mi historia
No empecé buscando un cuerpo perfecto. Empecé buscando una versión más fuerte de mí.
Mi historia con el fitness comenzó en Cuba, mucho antes de imaginar todo lo que la vida me tenía preparado. Desde mis comienzos aprendí que entrenar no se trataba solamente de cambiar mi cuerpo. Se trataba de disciplina, constancia y de aprender a no abandonar cuando las cosas se ponían difíciles.
Cuando llegué a Estados Unidos, mi vida cambió por completo. Empezar de nuevo en otro país no fue fácil. Tuve que adaptarme, enfrentar incertidumbres y construir una nueva vida desde cero. Pero hubo algo que decidí no dejar atrás: mi disciplina.
Seguí entrenando. Seguí cuidándome. Seguí trabajando por mí, incluso en los días en los que no tenía ganas, en los días en los que todo parecía demasiado difícil y en los momentos en los que hubiera sido mucho más fácil rendirme.
Y después llegó uno de los capítulos más grandes de mi vida: la maternidad.
Convertirme en mamá cambió absolutamente todo. Mi tiempo dejó de ser solamente mío. Mi cuerpo cambió, mis prioridades cambiaron y hubo días en los que simplemente sobrevivir era suficiente.
Pasé por mi etapa posparto enfrentando muchos momentos prácticamente sola. Tuve que aprender a cuidar de mi bebé mientras intentaba volver a encontrarme a mí misma. Hubo cansancio, inseguridades, dudas y días en los que no sabía de dónde iba a sacar fuerzas para continuar.
Pero continué.
Poco a poco volví a entrenar. Volví a sentirme fuerte. Volví a reconocerme frente al espejo. Y entendí algo que hoy forma parte de todo lo que quiero transmitir:


No tienes que ser perfecta para ser constante.
Mi transformación no ocurrió de un día para otro. Fue el resultado de años de entrenamiento, decisiones pequeñas repetidas una y otra vez y, sobre todo, de no rendirme.
Hoy sigo entrenando porque amo sentirme fuerte. No entreno para perseguir un cuerpo perfecto ni para compararme con otras mujeres. Entreno porque quiero sentirme bien conmigo misma, mantener mi fuerza y demostrarme que todavía puedo crecer, incluso después de cada etapa difícil que la vida me presente.
También descubrí que mi historia podía inspirar a otras mujeres. Por eso comencé a compartir mi proceso, mis entrenamientos, mi alimentación, mi maternidad y también las partes que no siempre se ven detrás de una foto.
Porque sé que hay muchas mujeres que se sienten inseguras, que están comenzando de nuevo, que son mamás, que están cansadas o que creen que ya es demasiado tarde para volver a empezar.
A ellas quiero decirles algo:
No importa cuántas veces tengas que empezar de nuevo. Lo importante es que no te abandones a ti misma.
Yo también tuve que empezar de nuevo.
- en Cuba.
- En Estados Unidos.
- Después de convertirme en mamá.
- Después de cambiar mi cuerpo.
- Después de días difíciles.
Y aquí sigo.
Más fuerte. Más disciplinada. Más segura de quién soy.
Esta no es una historia de perfección. Es una historia de constancia, resiliencia y de una mujer que decidió no rendirse.

